Detrás de terminar La Ballena Blanca de Luis Seplúveda, que fue tan corto que yo no marque esto como "mi libro en español," busqué otro en los estantes de la biblioteca local. La capa colorida y el título con colibrí me intrigaron.
Me ha gustado leer novelas desde la perspectiva de la protagonista porque es una manera de entender mejor una cultura, y en este caso, la cultura mexicana.
Ya he leído muchas historias, novelas en español, pero no tantas originalmente escritas en español aparte de Carlos Ruiz Zafon, Isabel Allende, y algunos libritos para niños.
Lo que más me gustó de esta historia es cuanto uno puede identificarse con ella. No es una aventura de proporciones épicas, ni una fantasía de trastornos que sucede en planetas distantes, es una historia que parece casi autobiográfica, en que la autora abre el alma y el corazón, contando la vida de ella con todo lo bueno y lo malo.
El cuento es de una mujer, Romina Pármeno, que creció con una madre soltera alcohólica, hermana menor, sin mucho amor o atención maternal. Ella comenzó a trabajar en un mercado a los 13 años, terminó la preparatoria, y se fue a vivir sola en Puebla. Su hermana ya se había mudado para vivir en Cabo San Lucas con su novio.
Romina eligió a Puebla por impulso, queriendo ir a un lugar lejano de su ciudad natal. (No se si su ciudad fue Tierra Blanca?) Consiguió trabajo como cajera de casino que empleaba otras personas de su misma edad.
La novela cuenta las amistades, novios, amantes, y conexiones familiares que Romina tuvo en los años en Puebla. Me encanta cómo ella escribe detalladamente sobre los días cotidianos, fiestas nocturnas, relaciones con hombres, y las relaciones entre sus amigas. Es una ventanita al mundo de una mexicana. Sé que es una obra de ficción, pero parece muy real. Aprendí cosas de la cultura mexicana. Algunos desafíos son parecidos a los de todo el mundo: corazones rotos, problemas en el trabajo, el sentimiento de ser perdida en vida; mientras que otros son únicamente mexicanos como tipos de bebidas y comida, música, ubicaciones, jergas, y formas de fiestas.
También, me gustaron los dichos resaltados en las páginas. Aparecen entre imágenes de colibríes o en tipografía negrita. Quizás debo decir lo que significa el colibrí. Romina nos cuenta en el primer capítulo:
"Samanta (su hermana) me llamaba Colibrí desde niña. Cuando yo tenía seis años y ella cuatro, un colibrí chocó contra la ventana... Entre en la casa con el ave entre los manos. .. El colibrí no sobrevivió ni una noche, pensé que fue debido a que no supe cómo cuidarlo. ..Desde entonces tuve la atracción por las aves. Por su majestuosidad y belleza, por lo que representa volar. Ir por doquier sin que nada te detenga..."
Un poco más bajo en la misma pagina, ella escriba uno de esos dichos:
"Mi corazón me decía que mi espíritu era el de un colibrí y que yo tampoco tenía por que vivir en cautivero."
Lo que me sorprendió de este libro son todas las historias de Romina bebiendo alcohol excesivamente, durmiendo con hombres diferentes, y los trastornos que les pasaron a sus amigos. No porque yo nunca haya leído estos tipos de historias, sino porque normalmente cuando leo, son desde la perspectiva de un hombre. El libro contiene todo: escenas de la alegria de encontrar una alma gemela, la profunda tristeza de um suicidio, traicion, homexualidad, cancer, y viajes al Paris, Oaxaca, y CDMX. Quiero leer más de Sue Zurita.